domingo, 25 de junio de 2017

Un mundo nos vigila...


El título del libro de Pedro Ferriz Santacruz, referente a la supuesta existencia de una cultura extraterrestre que nos vigila, nos da pie para el comentario de hoy sobre la denuncia que hace el periódico The New York Times, relativa al espionaje telefónico y video grabaciones, supuestamente... El título del libro de Pedro Ferriz Santacruz, referente a la supuesta existencia de una cultura extraterrestre que nos vigila, nos da pie para el comentario de hoy sobre la denuncia que hace el periódico The New York Times, relativa al espionaje telefónico y video grabaciones, supuestamente realizadas por el gobierno de la república a personajes de diferentes estratos sociales, entre los que se encuentran periodistas y defensores de los Derechos Humanos.

Según el acreditado diario norteamericano, el gobierno de México adquirió en 80 millones de dólares a una empresa israelí, un software denominado "Pegasus", diseñado especialmente para espiar y grabar a terceros mediante sofisticada técnica, aplicada a los aparatos telefónicos llamados inteligentes, habiendo condicionado la venta del software al gobierno mexicano, para ser usada únicamente en el combate a grupos delincuenciales y terroristas.

El espionaje político no es nuevo, la ambición de poder, como la lucha por el mismo, dio origen a esta actividad de la cual se cuentan historias casi fantásticas muy cercanas a la leyenda, donde la actriz y bailarina holandesa Margaretha Gertruida Zelle, 1876-1917, conocida como Mata Hari, se significa por su belleza escultural y su habilidad para seducir altos mandos militares franceses, para luego pasar información al bando alemán durante la Primera Guerra Mundial. Mata Hari fue fusilada en 1917, el 15 de octubre en París.

"Garganta Profunda", Mark Felt, es tal vez el personaje más influyente en la destitución del presidente norteamericano Richard Nixon, en agosto de 1974, toda vez que siendo el segundo al mando en el FBI, transmitió clandestinamente información a dos periodistas del Washington Post, respecto al robo de documentos en la sede Watergate, del Partido Demócrata, que llevó a dimitir al presidente número 37, de los Estados Unidos de Norteamérica, bajo un escándalo que conmocionó no sólo la vida política nacional de aquel país, cuanto impactó de manera severa la economía mundial.

El caso actual más sofisticado de espionaje, lo protagonizó en 2013, Edward Joseph Snowden, antiguo empleado de la CIA, en EE.UU. y refugiado hoy en Rusia, donde espera la resolución de asilo político por parte de Ecuador. Snowden hizo públicos documentos clasificados como secretos de seguridad nacional, incluyendo programas de vigilancia masiva de la inteligencia norteamericana, algo que demuestra que por muy avanzadas que resulten las técnicas de información y protección de datos, siempre existirá la voluntad humana para utilizarlos en sentido contrario a su propósito original.

En el caso de México, la llamada "inteligencia política" de Estado, se consolidó a través de la Secretaria de Gobernación, durante las décadas de los años 60 y 70, con un personaje considerado clave en la desarticulación de los movimientos de izquierda, Fernando Gutiérrez Barrios, un veracruzano extraído del ejército con grado de capitán, cuyas habilidades en la investigación policiaca le llevaron a conformar el siniestro grupo de agentes del Servicio Secreto, una policía que lo mismo efectuaba detenciones, que investigaba los potenciales brotes de insurrección en el país.

Como titular de la Dirección Federal de Seguridad Nacional, Gutiérrez Barrios operó durante tres décadas para el sistema político mexicano, donde llegó a ser Subsecretario y Secretario de Gobernación, Gobernador de Veracruz, operador político del PRI y al final de su carrera, Director General de Carreteras y Puentes Federales. Documentos desclasificados de la CIA, muestran que el hombre fuerte de la inteligencia mexicana era colaborador de la agencia, identificándolo como "Litempo-4".

Si bien, la inteligencia política del Estado, resulta importante para la estabilidad y paz social del país, ésta, debe usarse contra los grupos criminales, pertenezcan al crimen organizado o cualquier organización terrorista, para lo cual supuestamente se condicionó en su venta el uso del software "Pegasus" y no, como en el presente caso, contra aquellos personajes cuyas críticas y señalamientos en contra del sistema político incomodan o molestan al gobernante en turno, toda vez que no sólo atentan contra derechos humanos básicos como la libertad de expresión, cuanto al derecho a disentir, la expresión más elemental para una forma de vivir nuestra democracia en libertad.

Cuando un gobierno, como en el caso nuestro, se ve precisado a utilizar los recursos de la tecnología para espiar a sus adversarios políticos o críticos del sistema, exhibe igualmente su incapacidad de comunicarse y lograr consensos en favor de los objetivos superiores del Estado mexicano.

Enrique Peña, niega rotundamente que su gobierno haya espiado y grabado a ciudadanos u organizaciones, algo muy difícil de creerle,y en un sistema que como el nuestro, el gobierno cuenta con todos los recursos para realizar su soberana voluntad sin que pase nada; la pregunta ¿ porqué no usar esta tecnología para atacar, combatir, acabar o paliar cuando menos el flagelo de la violencia criminal que nos está golpeando ? como dirían en el rancho... ¡ Sólo Dios sabe..!. Usted ¿ qué opina ?.

Tomado de Nicasio Fonseca Munguia Quijoteando

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