Al igual que con el precio de la gasolina, el Gobierno ha decidido que el gas LP se determinen por la oferta y la demanda. Desde el año pasado, los distribuidores del combustible tienen la libertad de importar directamente el producto o comprárselo a Pemex. Los vendedores han justificado los aumentos por la situación en el mercado y culpan a la empresa estatal, responsable del 65% de la oferta, de los nuevos precios.
Entre los Estados más afectados por la liberación se encuentran, junto con Baja California Sur, Sonora, Quintana Roo y Guanajuato con incrementos de entre el 24 y 35%. En la Ciudad de México pasó de venderse en 13.08 a 15.58 el kilogramo de gas LP.
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