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sábado, 28 de octubre de 2017

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Un Cronista De Veracruz En El Infierno; Reportear Entre Cadáveres

  • Ignacio Carvajal, el mejor

Escenarios

Luis Velázquez

Veracruz.- Uno. Un cronista en el infierno

Ignacio Carvajal García es el único reportero de Veracruz que ha alcanzado la plenitud en la escritura. Sus crónicas y reportajes integran los mejores capítulos de lo que se llama el periodismo literario. Sus textos alcanzan la sublimidad de lo que el poeta argentino, Eduardo Kovalivke decía del escritor y cronista nicaragüense, Rubén Darío, “líneas sublimes”.

Una vez más, el compañero lo ha mostrado en lo que pudiera denominarse su primer libro. Se llama “Romper el silencio”, escrito en coautoría con unos diez periodistas más, donde cada uno cuenta la historia de su viaje personal y profesional al infierno cubriendo la nota sobre el río de sangre y el valle de la muerte en que ha caído, sin esperanzas, el país.

Ignacio escribe, entonces, el capítulo Veracruz, donde, y como escribió, “antes de cubrir una balacera se han de tomar unos cuatro alcoholes” para, digamos, darse fuerza emocional y espiritual y neurológica y reportear el infierno mismo.

El libro fue presentado en el festival efectuado en el zócalo de la Ciudad de México y para gusto de todos puede consultarse en Internet.

Dos. Reportear en medio de los cadáveres

Ignacio es el más grande de todos los reporteros de Veracruz y quizá del Golfo de México. Conjuga los dos atributos en el ejercicio periodístico. A, la rigurosidad informativa, y B, la pulcritud literaria.

Incluso, hasta podría escribirse que ha creado y recreado una ciudad literaria y periodística en Veracruz, contando al lector historias sórdidas, cierto, y al mismo tiempo, describiendo la realidad con elegancia y finura, postales y retratos llenos de vida.

Además en su libro se confiesa y denota y connota la historia cruel y atroz vivida en cada nuevo amanecer.

Un día, atrás de la notica, rastreando el crujir de los zopilotes para “llegar al lugar inmundo de los cadáveres en fosas clandestinas” que estaban exhumando.

Otro día, cuando el festival de salsa en Boca del Río y la balacera en el bulevar, frente al hotel Lois, “con cadáveres regados, soldados heridos, armas tiradas y cientos de cartuchos percutidos”.

Otro día, consciente y seguro de que la búsqueda de la noticia del día significaba toparse con “todo lo que tenía que ver con cadáveres, muertes, sangre, balas y desaparecidos” bajo una férrea autocensura en el medio periodístico donde laboraba, de igual manera como sucede en los medios.

Tres. Dar sentido a su vida

En la literatura de Ignacio Carvajal hay un retrato naturalista de los peores días y noches en la historia local.

Y cada uno de los episodios vividos atrás de la noticia estelar sólo han sido para dar sentido a su propia vida, pues un reportero que se respeta vive obsesionado para trascender “la franja de silencio” levantada alrededor de los días podridos.

Y más, cuando hay en Veracruz “un gran agujero donde abundan los excesos y los abusos de los policías y malosos”.

Y más, mucho más, por ejemplo, cuando fueron descubiertas las fosas clandestinas del terreno anexo al Frac. Colinas de Santa Fe, considerado el cementerio particular “más grande de América Latina en la historia reciente”.

La literatura del compañero permite asomarse, mejor dicho, darse una zambullida en las aguas fascinantes de su escritura prosística, cercana, digamos, a un relato de viaje.

Más aún: su libro, cierto, pincela la vida diaria de Veracruz y crónica la vida interior del reportero, cuando, por ejemplo, confiesa que ha participado en talleres sobre los traumas y el estrés generado por reportear desde el centro del infierno, y en donde, como él mismo dice, luego de conocer casos de “gente asesinada con una segueta”, sólo restaba “apagar la paranoia con sexo”, digamos, para olvidar, y lo peor, sin lograr el objetivo, porque la pesadilla se ha filtrado en los poros y es como un fantasma que persigue día y noche, y en la madrugada, y en el insomnio.

Su libro, un texto que cuenta historias y que llama a la autodefinición personal, en tanto gesto mínimo de sobrevivencia (Luis Bugarini, Nexos).

Cuatro. Una prosa que se saborea

Muy joven aún para la proeza reporteril ganada en el frente de batalla, Ignacio es el padre de la literatura periodística en el Golfo de México.

Y aun cuando la mayoría de reporteros suelen trabajar unas 18 horas diarias y escribir un montón de notas, el compañero ha vivido muchos, muchísimos días y noches en que ha escrito unas doce notas al día “para ganar unos 7 mil pesos a la quincena”.

Y sin embargo, con el mundo encima conservar la frescura literaria para crear y recrear frases asombrosas donde su mirada para escudriñar el árbol por dentro, hacia arriba y hacia abajo, logra que su prosa sea imborrable.

En el libro, Ignacio cuenta algunas de las veces cuando llegó a tiempo al lugar de la tragedia en que un colega del oficio era un cadáver. Aquella ocasión en que una reportera estaba decapitada, el cuerpo y la cabeza en espacios diferentes, a un metro, metro y medio de distancia.

Y la historia, como las demás, las narra y describe como si fueran un cuento o una novela de terror y misterio, de dolor y sufrimiento, de incertidumbre y zozobra.

Es lo que Truman Capote llamó en “A sangre fría”, el periodismo literario no ficción y que acaso tendría su gran antecedente, primero, con Herodoto 450 años antes de Cristo y con el relato bíblico.

Nadie en Veracruz escribe como Ignacio Carvajal. Y su libro ha de leerse, como decía José Vasconcelos, de pie, pues hay libros, decía, que se leen acostados, pero también, de pie, para admirar con respeto al cronista excepcional.

El lector de Nacho se saborea y deleita en y con su prosa, digamos, como una chelada en el día tropical, a la orilla de la playa con la brisa marina y acompañado de una persona amada y deseada.

Desde aquí, el abrazo de su alumno.

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Expediente 2017: La “Suave Patria” De Los Malosos

Luis Velázquez

Veracruz.- Hay días y noches sórdidas y siniestras en Veracruz. En el último informe de Seguridad Nacional, la tierra jarocha en los primeros lugares de los delitos. En todo caso, aquí se reproduce el modelo en el país. México arde. Y como cuenta la canción “Los animales de la granja” de “Los tigres del norte”, la “Suave patria” de Ramón López Velarde es hoy un infierno. Aquí, en el Golfo de México y allá en el Océano Pacífico y en la frontera norte.

La historia comenzó desde los sexenios priistas dice el politólogo Carlos Ernesto Ronzón Verónica, tiempo aquel cuando cada gobierno tenía su cartel y sus capos.

Y lo peor, con los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón (150 mil muertos en su sexenio), el modelo tricolor se reprodujo.

El capo preferido de Fox, dice Ronzón, y que también ha publicado Ricardo Ravelo Galo, fue Joaquín “El chapo” Guzmán, quien se le fugara del penal de alta seguridad de Los Altos, Jalisco, cuando Enrique Pérez Rodríguez, secretario de Educación, era director de Prevención y Readaptación Social.

Fugado “El chapo”, extendió su dominio en el país. Incluso, hasta contrató a “Los Maras”, la temible banda de América Central, reconocida en Estados Unidos, y Guzmán Loera fue entregando, uno a uno, a sus enemigos, al Foxismo.

Y, cierto, unos narcojefes caían tras las rejas penitenciarias, pero al mismo tiempo, otros se imponían.

EL PAÍS DE LOS CADÁVERES

Dice Ronzón:

“El chapo”, además, invadió territorios que pertenecían a otros carteles y el relajo se armó. Y la disputa por las plazas nacionales se recrudeció. Y las calles, las avenidas, los pueblos y las carreteras se llenaron de muertos, y el país fue, sigue aún, convertido en un río de sangre y en un valle de la muerte.

El país de los desaparecidos. La nación de los asesinados. La república de las narcofosas.

Y en la pelea, y cuando con Calderón el ejército ya estaba en las calles, los carteles se reacomodaron.

Y fueron extendiéndose en la geografía nacional, y de pronto, zas, procedentes de Tamaulipas entraron a Pueblo Viejo y Pánuco y Tantoyucan, infectando el norte de Veracruz y que luego fue multiplicándose más y más hasta llegar al momento actual, en que todos los días hay ejecutados y de paso han arrasado con la población civil.

Lo peor: a veces pareciera que las familias se han acostumbrado a que la sangre fluya, imparable, olorosa a violencia.

TODOS LOS POLÍTICOS TIENEN SU CARTEL

Según Ronzón, las elites políticas encumbradas en todos los países pactan con sus carteles.

En México, por ejemplo, la DEA ha reclamado a los ex gobernadores priistas, Eugenio Hernández Flores (preso en Tamaulipas) y Tomás Yarrington (preso en Italia) acusados de trabajar con los malandros, de tal forma que a cambio de cuotas millonarias en dólares les concesionaban el usufructo del territorio estatal.

En Veracruz, por ejemplo, entre Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares, se han acusado de sus ligas con Pancho Colorado, el famoso “Señor de los narcocaballos”, preso en Estados Unidos, y quien tenía como su operador contable a un hermano del diputado federal, Alberto Silva Ramos (¡y a mucha honra, qué caray!).

Antes de que el PRI perdiera Los Pinos existía un solo capo con quien las cúpulas políticas solían trabajar.

Y cuando los panistas entraron a Los Pinos, el relajo se armó, pues entonces los arreglos eran con varios carteles.

Hoy, y con el cambio de los nuevos gobernadores ocurrido el año anterior a la fecha, entre ellos, Veracruz, Tamaulipas, Tabasco, Chihuahua, Nuevo León Quintana Roo, Puebla, Guanajuato y Durango, el país se ha descompuesto más, pues los capos siguen mostrando el puño y el músculo para adueñarse de cada una de las plazas.

LA INSEGURIDAD DESCARRILARÁ AL PAN

Según Ronzón, a los carteles tradicionales que estaban se ha agregado el Cartel de Sinaloa, con todo y que “El chapo” está preso en Estados Unidos, soñando con la filmación de una película sobre su vida, de igual manera como Penélope Cruz y Javier Bardem ya filmaron la vida del colombiano Pablo Escobar Gaviria.

Por eso, Veracruz está permeado por el narco en todos lados, de tal manera que como sucede en el resto del país, los niños suelen jugar a los malandros y cada quien desea nombrarse el jefe máximo.

Y más ahora, cuando por un lado, hay un gobernador que lleva casi once meses y un presidente de la república, Enrique Peña Nieto, terminando el quinto año del sexenio, el año fatídico, el año maldito como le llamaba don Daniel Cosío Villegas.

La lección de la historia es muy simple dice Ronzón:

En la Decena Trágica de la (in)seguridad, los panistas llegaron a Los Pinos con Fox y Calderón.

Pero al mismo tiempo, el tsunami de la violencia sacó a los panistas de la presidencia de la república entrando de nuevo el PRI con Enrique Peña Nieto.

Y si el tricolor tiene en riesgo el triunfo electoral el año entrante para conservar Los Pinos, en Veracruz, el boomerang puede lanzar al PAN de la silla embrujada del palacio principal de gobierno de Xalapa.

Más allá de que las ejecuciones diarias estén concentradas en unos cuantos municipios, el riesgo político electoral está vigente.

La seguridad en la vida y en los bienes, más la corrupción política, lanzaron al PRI con Javier Duarte del palacio, lección suprema de la historia.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Taxistas asesinados, otro sector mancillado por el crimen en Veracruz

Luis Velázquez

Veracruz.- Unas ONG llevan la numeralia de los hijos desaparecidos. Otras, de los reporteros asesinados. Otras más, de los activistas ejecutados. Otras, de los feminicidios. Pero, hasta donde se sabe si bien se sabe, nadie llega la lista de los taxistas asesinados. Y todo indica son más. Mucho más.

Bastaría, por ejemplo, revisar la hemeroteca de la prensa escrita de norte a sur y de este a oeste de Veracruz para cuantificar el número insólito de taxistas muertos en los últimos nueve meses y siete días.

Incluso, si mal no se recuerda, el número de taxistas ejecutados hoy pareciera ser más numeroso que en el sexenio anterior.

El penúltimo de ellos, por ejemplo, fue asesinado el primero de septiembre. En Jáltipan. El conductor del taxi con número económico 54 llegó a un local de antojitos para cenar. Y de pronto, zas, arribaron unos desconocidos y lo balearon. Fue en el centro de la ciudad. En la calle Gutiérrez Zamora.

Y, bueno, han sido tantos los taxistas acribillados que ni siquiera, vaya, la Fiscalía tiene la estadística. Para qué… han de preguntarse, pues “la muerte (en Veracruz) tiene permiso”, y el río de sangre y el valle de la muerte en que nos hemos convertido a nadie ocupa ni preocupa.

Todos, diría el góber azul, son malandros. Los malosos se están ejecutando entre ellos. Y los taxistas, ni modo, juegan con fuego y “el que se mete… se aguanta”.

Cierto, en la percepción ciudadana hay la creencia de que algunos taxistas tendrían malas amistades y estarían, digamos, ligados a los narcos.

Pero en todo caso, lo mismo se ha dicho, por ejemplo, de trabajadores de la información asesinados que porque recibían un embute de la delincuencia organizada y de que, incluso, hasta eran sus jefes de prensa.

Quizá. Pero al mismo tiempo, ni todos los taxistas están metidos en el negocio de la droga ni tampoco todos los reporteros como tampoco todos los políticos.

Y es que si, digamos, y en el peor de los casos, así fuera, entonces manifestaría el gran fracaso de la política económica con desempleo, subempleo y salarios de hambre que obligan a buscar otros ingresos.

Y aun cuando, ajá, por ningún concepto se vale, “el hambre suele dar muchas cornadas” como intitulara Luis Spota una de sus novelas.

 

REVISAR CON LUPA LAS CONCESIONES

 

Meses anteriores, algún sindicato o unión de taxistas levantó la mano para inconformarse porque señalaban las amistades peligrosas del gremio, ya diciendo que era halcones, ya asegurando que tienen ligas con narcotiendas, ya que estaban metidos en el negocio.

Pero el número de taxistas sacrificados en los últimos nueve meses resulta inverosímil, porque cada semana termina con un recuento negro, sórdido y siniestro de los crímenes.

Demasiados, tantos que de ser así, implicaría, digamos, un cambio de política en la dirección de Tránsito, dependiente de la secretaría de Seguridad Pública, quizá para revisar de nuevo las concesiones, acaso para escudriñar la carta de no antecedentes penales, quizá para pulir y volver a pulir la lista de taxistas en común acuerdo con las dirigencias y los concesionarios, acaso para aumentar los requisitos para trabajar como taxista, etcétera.

Claro, si apenas en el sexenio anterior algunos policías y delegados de Seguridad Pública y mandos medios y bajos fueron acusados de desaparición forzada (el más dramático el de los 5 jóvenes de Playa Vicente), nada fácil sería que el gremio taxista esté filtrado e infiltrado por los malandros.

Y entonces, y por la tranquilidad de la población ha de asumirse una vigilancia drástica, porque “los demonios andan sueltos”.

 

LA IMPUNIDAD COMO LA REYNA PATRIA

 

En la numeralia de la muerte, los feminicidios estarían en segundo lugar después de los taxistas asesinados.

Las últimas dos fueron la semana anterior (el 30 de agosto), las dos empleadas de una cantina en Álamo y cuyos cadáveres fueron tirados en una parcela de cítricos en Castillo de Teayo en el poblado Mequetla, propiedad del agricultor Raúl Hernández, y la última, antier, en Fortín.

Las mujeres eran de unos veinticinco años, aprox. Sus cadáveres tendidos boca abajo sobre el pasto seco, cerca de un naranjal.

Al momento, el caso más sonado fue del trío de edecanes de Amatlán de los Reyes y Córdoba que fueran secuestradas, desaparecidas y asesinadas, sin que hasta el día de hoy existan detenidos.

Así, tanto los taxistas ejecutados como las mujeres asesinadas van quedando en la impunidad, porque si la secretaría de Seguridad Pública ha llegado al principio de Peter y simple y llanamente, no puede con el paquete, la Fiscalía es incapaz de procurar la justicia deteniendo a los homicidas.

En otros casos (por ejemplo, los niños ejecutados en Coatzacoalcos y la niña asesinada en Córdoba), el bienio azul luego luego ha dicho que los padres eran malandros.

Pero en el caso de los taxistas y las mujeres ajusticiadas, ninguna palabra. Y lo peor, la impunidad reinante, como si apostando al silencio y el olvido, el pendiente quedará resuelto.

Así caminan los días y las noches y los meses del llamado “gobierno del cambio”.

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viernes, 1 de septiembre de 2017

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Javier Duarte comió con su hermano ¿y la huelga de hambre?

El sábado, el ex gobernador de Veracruz comió sopa de verduras con su hermano

México.- El pasado sábado, el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, hizo una pausa en la huelga de hambre que sostiene desde el 17 de agosto para comer una sopa de verduras junto con su hermano, quien lo visitó en el Reclusorio Norte.

El ex mandatario ingirió dicho alimento alrededor de las 16:30 horas  del sábado 27 y no volvió a probar algo más.

De acuerdo con los reportes médicos del sistema penitenciario, Duarte Ochoa se mantiene con agua, miel y limón principalmente, además de que su estado de salud es revisado tres veces al día y se reporta que ha perdido peso, pero se encuentra consciente y ubicado en tiempo y espacio.

Javier Duarte determinó iniciar la huelga de hambre en protesta por la “persecución política” que han sido objeto y tiene en la cárcel a varios de sus ex colabores, por el actual gobernador Miguel Ángel Yunes, a quien calificó como el dictador.

Por lo pronto, las autoridades del gobierno capitalino confirmaron que después de lo ingerido el pasado sábado, mantiene la huelga de hambre hasta el momento.

Defensa de Duarte urge su traslado a un penal federal

La salud del ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, es responsabilidad del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, dijo José Alberto Rodríguez Calderón, titular del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social.

Duarte de Ochoa, que se encuentra en el Reclusorio Norte, inició una huelga de hambre el 17 de agosto por tiempo indefinido como protesta pues considera una “persecución política” su caso.

Al respecto, según información de El Universal, Rodríguez Calderón mencionó que están a la espera de que un juez determine si el ex gobernador de Veracruz puede ser trasladado a una prisión federal, por lo que, hasta el momento quien ve por su salud son las autoridades capitalinas.

“Cada sistema penitenciario es responsable de tutelar los derechos y  circunstancias de la estancia digna y saludable de los reclusos; en este momento nosotros no tenemos intervención (de Javier Duarte)”.

“El sigue en un penal de la Ciudad de México, estamos en espera de que en el momento que el juez decida que vaya a un penal federal, entonces ya seremos responsables de su salud. Será una decisión judicial la que lo lleve”, indicó.

El ex gobernador fue detenido en Guatemala y luego entregado a las autoridades mexicanas para enfrentar a la justicia por los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada.

Ya en el Reclusorio Norte, en una carta, Duarte de Ochoa anunció que iniciaba una huelga de hambre por tiempo indefinido; situación que preocupó a la defensa del ex mandatario quien únicamente consume agua, miel y limón.

Duarte ha bajado más de 12 kilos

El ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa bajó 12 kilos con su huelga de hambre y así continúa por lo que tiene que estar siendo asistido por médicos para evitar alguna situación que puediese poner en riesgo su vida, así lo dio a conocer su hermano Cecil Duarte de Ochoa.

“Él está bien, la única preocupación que yo tengo como familiar es que ahorita, con lo de la huelga de hambre vaya bajando sus signos vitales, él cuando inició la huelga pesaba 118.9 kilogramos y antier que lo pesaron en la mañana, lo checan tres veces al día pesó 107”, expresó al ser cuestionado respecto al estado de salud de su hermano.

Con Información de: El Universal

lunes, 28 de agosto de 2017

Expediente 2017: Veracruz, un gigantesco panteón clandestino de los carteles

Luis Velázquez

Veracruz.- Todo Veracruz fue (¿todavía será?) un gigantesco panteón clandestino de los carteles. De norte a sur, el territorio jarocho sembrado de fosas. Además, los ríos, las lagunas, los pozos artesianos de agua dados de baja, los cañaverales, las carreteras, las calles, las avenidas, los pueblos, sembrados, todos, de cadáveres.

Nada escapó a los malandros. Veracruz fue (¿aún es?) totalmente suyo durante los seis años del duartazgo. Dueños del día y de la noche, hacían y deshacían. Y desde luego, si así operaban, como en su casa, es porque tenían la bendición superior.

Sus fosas estaban distribuidas en cuarenta y tres ciudades, con lo que, antes que el Instituto Nacional Electoral, INE, redistribuyeron Veracruz.

Había fosas, por ejemplo, en el Totonacapan, la Huasteca, Los Tuxtlas, la región olmeca y las periferias de las grandes ciudades.

Un día, la población despertó con la noticia inesperada. Y cuando lo registraron por completo en sus vidas y en sus mentes, todo Veracruz les pertenecía.

La Fiscalía azul, por ejemplo, entregó un listado al corresponsal de Proceso, Noé Zavaleta, de las 43 ciudades con fosas clandestinas que al momento han detectado.

Y ninguna ciudad importante escapó.

Claro, la más conocida, mejor dicho, la más estremecedora fue y es la gigantesca fosa en el terreno anexo al Frac. “Colinas de Santa Fe”, en el puerto jarocho del alcalde Ramón Poo Gil, descubierto por las madres integrantes del Solecito a partir de “un pitazo”, quizá de un malandro con reproches de conciencia.

Pero…, desde Pueblo Viejo hasta Coatzacoalcos, y desde Perote hasta Tlacotalpan, y desde Misantla a Castillo de Teayo, y desde Acayucan a Texistepec, etcétera, etcétera, existieron (todavía) fosas clandestinas y que, bueno, si ha de creerse a la Fiscalía, trabajan en un inventario.

Hacia el final del día, y en todo caso, sirve para continuar enlodando a Javier Duarte, y de paso, a su secretario de Seguridad Publica, Arturo Bermúdez Zurita, y a su Fiscal, Luis Ángel Bravo Contreras, aquel que se creía el Mesías rojo.

La numeralia del terror en Veracruz; atemorizados 70 reporteros

  • Vivir con el miedo encima

Barandal

Luis Velázquez

Veracruz.- ESCALERAS: La siguiente es la numeralia del terror y del miedo y de la incertidumbre y la zozobra periodística en Veracruz: setenta reporteros está acogidos a las medidas cautelares de la secretaría de Gobernación. En el país, un total de quinientas personas. En el gobierno azul que corre, tres reporteros asesinados. En el duartazgo, diecinueve, más tres desaparecidos.

Todos, en la impunidad, y que significa otra cruz pesada camino a Damasco y camino al Gólgota, en que cuando menos los hijos de Dios alcanzaron la plenitud.

En el caso, el infierno como destino. Cándido Ríos Vázquez, asesinado en Juan Díaz Covarrubias el martes 22 de agosto, contaba con el llamado “Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas”, y con todo, lo ejecutaron.

La explicación del subsecretario, el elbista Roberto Campa Ciprián fue insólita: estaba en el lugar equivocado.

Con todo y las buenas intenciones resultan insólitas las llamadas medidas cautelares.

Por ejemplo, en el mejor de los casos, escoltas. Y escoltas por un tiempo, cuando, digamos, la autoridad considera que el peligro ya pasó en automático las retira.

Las otras medidas son las siguientes, para Ripley: teléfonos, botones de pánico, atención sicológica, cursos de autoprotección, vigilancia de inmueble, reubicación temporal (digamos, exilio) y apoyitos para alimentación y, claro, sólo durante un tiempecito.

En contraparte, resulta insólita la impunidad. Y de acuerdo con el jurista, entre más impunidad más violencia, más atropellos, más abusos y excesos de poder, más crímenes, más desaparecidos, más secuestrados, más fosas clandestinas, más cadáveres flotando en los ríos, más cuerpos tirados en la carretera.

Muchos años después, del duartazgo a la yunicidad, la vida reporteril prendida con alfileres.

Y más, por lo siguiente: en la lista de los muertos, todos, trabajadores de la información. Reporteros y fotógrafos. La gente de la calle y en la calle. Ningún patrón. Ningún magnate.

 

PASAMANOS: Del sexenio priista anterior al bienio azul, ningún cambio se advierte ni siente en la política de seguridad, cierto, para la población reporteril, pero más, mucho más, para la población civil.

Igual como entonces, siguen asesinando a trabajadores de la información y a civiles.

Igual que en el pasado inmediato, continúan inculpando a los carteles y cartelitos, malandros y sicarios, ladrones, rateros y asaltantes.

Bastaría el siguiente hecho estremecedor:

El 19 de marzo, en Yanga, fue asesinado el reportero Ricardo Monluí Cabrera. Al momento, ningún detenido.

El 9 de julio, en Acayucan, fue ejecutado el camarógrafo hondureño, Edwin Rivera Paz, quien venía huyendo de su país y aquí la muerte lo alcanzó.

El 22 de agosto, la semana anterior, fue asesinado de cuatro balazos (a Rosita Alvírez le dispararon tres y “sólo uno era mortal”), el voceador y corresponsal, Cándido Ríos Vázquez, y la autoridad se lavó las manos diciendo que fue un accidente, casi casi hasta lo inculpan por haber estado en el lugar equivocado con la gente equivocada, y ni modo, le tocaron los balazos equivocados.

Y de los tres crímenes, ni un solo detenido. Ni un solo indiciado.

Incluso, la Fiscalía se ha tardado en inculpar a Javier Duarte, quien desde el Reclusorio Norte de la Ciudad de México ya va en la tercera cartita a la opinión pública, llamando, primero dictador, y luego loco, y después pederasta al góber azul.

 

CASCAJO: Una duda brinca entre todas. Si hay setenta periodistas de Veracruz acogidos a las medidas cautelares de la secretaría de Gobernación habrían de conocerse las razones.

Por ejemplo, las ONG de reporteros han apuntado algunas, entre otras, las siguientes:

Una: políticos caciquiles y aldeanos, entre quienes estarían ex y presidentes municipales, síndicos y regidores.

Dos: policías.

Tres: carteles.

Cuatro: funcionarios menores.

Cinco: líderes políticos y sindicales.

Y es que por cualquiera arista que se le mire resulta inverosímil que setenta trabajadores de la información vivan angustiados, temerosos, llenos de miedo de que a la vuelta de la esquina el enemigo y adversario los esté cazando.

Sean carteles. Sean caciques. Sean policías. Sean políticos, pues su identidad solos ellos y los funcionarios de Gobernación, quizá el góber azul, conocerán.

Nunca antes en Veracruz, desde el duartazgo a la fecha, la numeralia de la incertidumbre había alcanzado tales dimensiones.

Vivir con el miedo encima.

Pero más aún, con el miedo de que los malosos también procedan contra la familia, la esposa, los hijos, los hermanos, los padres, los tíos, etcétera.

En la guerra sucia, por ejemplo, incendiaban las casas y las oficinas de los reporteros incómodos; sólo faltaría llegar a tales extremos en el territorio jarocho.

Una familia más está enlutada en Veracruz. Un hogar más, desamparado. En la orfandad la esposa y los hijos que vivían del ingreso del reportero asesinado.

Pero setenta trabajadoras más de la información están en la mira. Intimidados, acosados, amenazados de muerte, se acogieron a Gobernación.

Pero el crimen de Cándido Ríos muestra y demuestra que cuando la muerte llega, llega.

Por más Gendarmería. Por más Policía Militar. Por más soldados. Por más marinos. Por más Fuerza Civil. Por más policías estatales y municipales. Por más discursos bragados y bravucones. Por más golpes de pecho de las Comisiones de Periodistas.

Por eso tantas guardias vecinales se están integrándose en Xalapa, de igual manera como en otros poblados, como por ejemplo, en Las Choapas con sus guardias comunitarias que con un manotazo de la secretaría de Seguridad Pública fueron desbaratadas, bajo la promesa de que la seguridad, ajá, estaba garantizada.

El Dios de cada quien… cuide a todos, sin que nadie, porfis, olvide la frase bíblica del Fiscal Luis Eduardo Coronel Gamboa y que resume la filosofía yunista: “¿Cuál es la prisa… si los desaparecidos… desaparecidos están?”.

Wínckler endeuda más a la Fiscalía de Veracruz

⦁En seis meses gastó y firmó egresos de dinero que no tiene en caja

⦁Pasivos por más 12 millones de pesos
⦁Informes financieros son comparados con su antecesor, Luis Ángel Bravo Contreras, para justificar endeudamiento
Arantxa Arcos blog.expediente.mx
Para El Piñero de la Cuenca

Veracruz.- La Fiscalía General del Estado (FGE) incrementó pasivos en seis meses. Los detalles son notificados y firmados por la Oficial Mayor, Gabriela Mercedes Reva Hayón, la subdirectora de Recursos Financieros, Rosario Palacios Carlín y el titular de la fiscalía, Jorge Wínckler Ortiz.
De acuerdo al estado analítico de la deuda y otros pasivos, del primero de enero al 30 de junio del 2017, los primeros meses del gobierno panista en Veracruz, después de 86 años de priismo, la Fiscalía aumentó sus deudas.
Un estimado de 12 millones 263 mil 957 pesos incrementaron de ser pagados por el actual fiscal y abogado de la familia Yunes Márquez, el licenciado Jorge Wínckler Ortiz.
En un tabulador, la subdirectora de Recursos Humanos Financieros de la Fiscalía General del Estado (FGE) elaboró el desglose de deuda interna y deuda externa a corto y largo plazo.
La deuda interna contempló pendientes económicos con instituciones de crédito, títulos y valores, así como con arrendamientos financieros.
La deuda externa a organismos financieros internacionales, deuda bilateral, títulos y valores, además de arrendamientos financieros.
Los pendientes con estos entes reflejan un saldo inicial de cero pesos en el periodo inicial, es decir, con fecha del primero de enero del 2017. El saldo final del periodo, referido al 30 de junio del mismo año, seis meses después, también reflejó cero pesos.
El último apartado alusivo a otros pasivos, no detallados, evidenció el incremento de 12 millones de pesos en la dependencia estatal.
La verificación del estado analítico de la deuda y otros pasivos fue hecho por la Oficial Mayor de la FGE, Gabriela Mercedes Reva Hayón, y autorizado por el Fiscal General, Jorge Wínckler Ortiz.
El endeudamiento neto de este periodo de seis meses, sigue sin presentar información. Misma situación con los intereses de la deuda. Pero ambos oficios cuentan con las firmas en tinta azul por los tres funcionarios públicos antes mencionados; Palacios Carlín, Reva Hayón y Wínckler Ortiz.
Tres meses antes, el saldo inicial oscilaba los 284 millones 237 mil 838 pesos de pasivos. Al llegar el 31 de marzo del 2017, la deuda llegó a 340 millones 498 mil con 26 pesos.
“Bajo protesta de decir verdad declaramos que los Estados Financieros y sus Notas son razonablemente correctos y responsabilidad del emisor”, se lee a letra pequeña, a un costado de tabuladores con desgloses financieros.
El estado de la situación financiera de enero al 31 de marzo, la Fiscalía General del Estado notificó contar con un pasivo circulante, no circulante y de Hacienda Pública, de 1 mil 460 millones 570 mil 96 pesos.
A diferencia del mismo periodo, pero de 2016, cuando Luis Ángel Bravo Contreras dirigía la Fiscalía, antes mencionada, Procuraduría General de Justicia, informó 1 mil 168 millones 140 mil 745 pesos por el mismo concepto.
La diferencia  entre los estados de situación financiera de Bravo Contreras y Wínckler Ortiz es de 292 millones 429 mil 351 pesos.
Reducir la deuda no ocurrió en los siguientes tres meses. Aumentó 64 millones 338 mil 812 pesos, llegando a los 1 mil 524 millones 908 mil con 908 pesos en 2017. El antecesor de Wínckler, Bravo reportó 1 mil 308 millones 261 mil 568 pesos de enero al 30 de junio del 2016.
Desde el primero de enero al mes de junio, la Fiscalía General del Estado (FGE) gastó montos económicos reportados en ceros, siguiendo la política de “austeridad” que inició el gobernador panista, Miguel Ángel Yunes Linares.
El mandatario estatal, en la 38 reunión del Grupo de Coordinación Veracruz (GCV), reiteró inversiones millonarias para la FGE y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), dependencias criticadas por veracruzanos, ante la vigente ola de violencia.

Veracruz puntea sangrienta estadística; más muertos con Yunes que con Duarte

  • De enero a julio de 2017 son 931 homicidios dolosos y en el mismo periodo, en el último año de Javier Duarte, fueron 594 víctimas
    •Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reafirma en julio que Veracruz tiene más denuncias por secuestros en el país
    •Muchas más que Tamaulipas y el Estado de México, aunque el gobernador diga que no es cierto
    •Ocho meses y 27 días Jaime Téllez Marié en Seguridad Pública y Jorge Wínckler en la Fiscalía y siguen dando palos de ciego

Laura Rojas blog.expediente.mx Para el Piñero de la cuenca.
Veracruz.- Entre las entidades más violentas del país, el estado se volvió a ubicar en el primer lugar en número de denuncias presentadas por secuestro, por debajo del Estado de México y Tamaulipas.
Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), dependiente de la Secretaría de Gobernación, indican que Veracruz no ha bajado de este lugar, y además, que en contraste con el último año de Javier Duarte de Ochoa, los datos oficiales expresan que bajo la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, hay más ejecuciones.
Al cierre del reporte del mes de julio, Veracruz suma 104 denuncias por secuestro desde enero.
En enero de 2017, son 15 denuncias; 13 en febrero, 18 en marzo, 12 en abril, 14 en mayo, 16 junio y lo mismo en julio.
Con ello, Veracruz se pone de nuevo en el primer sitio en este delito, después de que en junio pasado, por primera vez en la historia de la medición de la incidencia delictiva, el estado se puso por encima de Tamaulipas y el Estado de México.
Tamaulipas, con altos niveles de violencia por ser paso obligado a los Estados Unidos, con diversas rutas para el tráfico de armas y drogas; y el Estado de México, por una cuestión  demográfica.
El estado de México reporta a julio pasado 101 casos; Tamaulipas, 96; Tabasco 96; Guerrero 38; Ciudad de México, 26; Nuevo León, 22; Michoacán, 19; Jalisco, 8; Baja California 7 y Sinaloa, 6.

MÁS HOMICIDIOS

En lo referente a homicidios dolosos, la entidad gobernada por Miguel Ángel Yunes Linares se quedó en el cuarto sitio, con 931 homicidios dolosos.
En este mismo periodo, para el año 2016, el último que le tocó a Javier Duarte de Ochoa, sumaron 594 víctimas, según los registros del Secretariado ejecutivo, es decir, con Yunes Linares hubo 394 muertos más.
Para el año 2015, igual para enero-julio, son 279 víctimas, una diferencia de 315 muertos más con Yunes en contraste con el penúltimo año de Javier Duarte de Ochoa.
En 2017, Veracruz permanece en cuarto lugar por detrás de Guerrero, primer lugar, con mil 352 denuncias; estado de México, segundo, con mil 174 y Baja California, mil 98 asesinatos.

IMPUNIDAD

La última banda de secuestradores presentada por el gobierno de Veracruz como un logro en la lucha contra este delito, estaba integrada por nueve sujetos, seis hombres y tres mujeres detenidos este mes en Coatzacoalcos.
El gobernador Miguel Ángel Yunes Linares incluso los presentó como un gran golpe a la delincuencia en el sur de Veracruz, y que eran parte de la estructura criminal de Hernán Martínez Zavaleta, “El H”, detenido por delitos contra la salud y portación ilegal de arma de fuego.
Pero el anunció del mandatario se desinfló cuando el jueves pasado, por la tarde, uno de esos detenidos fue asesinado unas horas antes de haber recobrado su libertad, se trató de Seferino Almendra Delgado, alias Sicario, un sujeto que contaba con amplio historial delictivo, y estaba confeso de haber secuestrado y dado muerte a un laminador en la ciudad, a quien despojó de una camioneta, en forma de pago.
Eso dio pie para que se supiera que la mayoría de los integrantes de esa banda, ya habían sido liberados, incluso, hasta condenaban la muerte de Sicario desde sus redes sociales.
De todos los casos de violencia notables en Veracruz, y que han acaparado la atención de los medios de comunicación y despertado la indignación social, ninguno ha sido resuelto por el nuevo fiscal, Jorge Wínckler, cuyos colaboradores han quedado superados por las circunstancias.

TAPAR LA VIOLENCIA

El secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Maríe, ha responsabilizado de la inseguridad a los gobiernos pasados.
Incluso se ha peleado y regañado a reporteros que le preguntan sobre “todo lo malo” y que no se ocupan de “las cosas buenas”.
El responsable de la seguridad en el estado, ha pasado ya  más de ocho meses con la misma estrategia, de minimizar los hechos, y explotar ante la prensa cuando es cuestionado.
El gobernador Miguel Ángel Yunes también ha secundado ese discurso, pidiendo a la prensa que dejen de ver todo con negatividad, y evitando responder preguntas sobre la agenda de seguridad, cuando los temas de sus reuniones son de otra índole.
Así, tratando de imponer la agenda del día, soslayando los hechos violentos, Miguel Ángel Yunes se fue a guardar unos días a la ciudad de México para evitar hablar sobre el homicidio del reportero Cándido Ríos Vázquez, el tercero en su administración, asesinado de cuatro disparos, a unos metros de su casa.

DOBLEMENTE CRUELES

Y si durante el dualismo y el fidelísimo los carteles y cartelitos se explayaron por todo el territorio jarocho, llenando de humanos fosas clandestinas, imponiendo el terror de las balas, la sangre y las desapariciones forzadas, en el nuevo gobierno los delincuentes han sido más crueles, fieros, y con menos sentimiento soy respeto a la vida.
Así, en Coatzacoalcos, una familia, entre ellos tres niños, fueron masacrados por una supuesta venganza del jefe criminal Hernán Martínez Zavaleta,
En Moloacán, una familia tuvo que presenciar como los malosos dieron muerte y decapitaron al padre, en medio de un aguacero torrencial.
En San Rafael, el 31 de marzo pasado, unos jóvenes, menores de 20 años, dieron muerte al dueño de un huerto de limones, porque los vio mientras saqueaban, los chicos le cortaron la cabeza y se tomaron fotos para las redes sociales, y aunque resultaron detenidos, quedaron en libertad.
A penas el sábado por la noche, una familia resultó atacada, y el padre, perdió la vida, al igual que la hija de cinco años en plaza comercial de Córdoba.

domingo, 27 de agosto de 2017

¿Qué pasa en Veracruz?

  • Nada importante: nos están matando…

José Luis Ortega Vidal

En Poza Rica de Hidalgo, al norte de Veracruz, cuatro cárteles se disputan la plaza: Jalisco Nueva Generación, del Golfo y los Zetas divididos en dos partes.

Hacia el sur la problemática es “menor”: sólo pelean a muerte por el territorio tres cárteles: Jalisco Nueva Generación, del Golfo y los Zetas unidos.

Todo Veracruz es territorio de guerra para en el ejercicio del periodismo, pero en la huasteca y la región totonaca hay un plus, el narcotráfico ha penetrado no sólo la estructura política: partidista e institucional –en la elección del pasado 4 de junio hubo muestras al respecto en Coxquihui, sierra de Papantla y en Chicontepec- sino las redacciones de los periódicos.

Este fenómeno se vive también en la región Córdoba-Orizaba y el silencio, la autocensura como medida de sobrevivencia han llegado al periodismo de esa zona.

El asesinato del columnista Ricardo Monlui el pasado 19 de marzo en Yanga -muy cerca de Córdoba- fue la última acción que marcó el accionar y actitudes de autoprotección de reporteros y empresas.

En medio de esta lucha sangrienta entre cárteles por el control de los mercados de consumo en las principales ciudades de Veracruz y las rutas de trasiego de la droga, el comercio de seres humanos y sus órganos (Alejandro Solalinde dixit), la esclavitud sexual local e internacional, el huachicoleo, el cobro de piso y el secuestro, la realidad social se muestra sumamente inestable dado que las condiciones políticas contribuyen al respecto.

Me explico: a casi nueve meses de la gubernatura de Miguel Angel Yunes Linares no hay obra pública estatal en Veracruz. Tampoco hay pago de deuda a proveedores heredada por el gobierno de Javier Duarte y la transparencia en torno al quehacer de la administración pública luce por su ausencia.

Si la muerte de tres periodistas en lo que va del 2017 y el ataque a cerca de una decena de ellos –Armando Arrieta, de La Opinión, recibió un balazo en la cabeza el 29 de marzo y está vivo de milagro, fuera de la entidad, pero han sido agredidos muchos más- no fuera suficiente el gobernador establece una relación caracterizada por la opacidad con medios de comunicación que son sus aliados políticos: Notiver y XEU en la ciudad de Veracruz…

En este contexto Yunes Linares señala que la falta de difusión de las buenas acciones de su gobierno es responsabilidad de periodistas; se entiende que del resto de comunicadores.

El tema es debatible por donde se le aborde, pero contribuye a la inestabilidad política referida en el primer párrafo del argumento dos del presente texto porque amén del desempleo galopante, se genera incredulidad respecto a la autoridad y pérdida de confianza en potenciales inversionistas.

La ausencia de resultados reales en el combate a la inseguridad se aprecia en los muertos que pueden pertenecer o no al crimen organizado, pero los hay por montones cada día y eso no es culpa de los reporteros.

Recorrer la entidad y atestiguar la falta de obras públicas tampoco no es culpa de los periodistas.

Javier Duarte de Ochoa robó, robó y robó…mientras gobernó Veracruz.

Ocurre que desde hace nueve meses hay un nuevo gobierno y a nadie le queda claro qué está ocurriendo con el dinero enviado desde el gobierno federal como parte del presupuesto asignado al ejercicio fiscal 2017 y esa duda tampoco es responsabilidad de redactores y analistas.

Ante tal escenario la sociedad civil fabrica su propia versión de la realidad: ya sea por lo que le dicen los medios o por lo que ve y vive ella misma en la cotidianeidad.

Los medios de comunicación y los periodistas somos parciales por definición y nuestra naturaleza dialéctica nos divide entre críticos, no críticos, independientes, apegados a grupos de poder, voceros de nuestra propia ideología, integrados a la superestructura social, analíticos profundos o superficiales, representantes del poder político en turno –la CEAPP es un ejemplo- etcétera.

El tema de los medios usado como un pretexto para justificar las evidentes fallas estructurales de un gobierno que prometió dar resultados en seis meses –promesa absurda y por tanto demagógica- y no los da sólo contribuye a más confusión y debilidad política.

¿En medio de qué estamos los veracruzanos?

El 24 de junio pasado ocurrieron entre 22 y 24 muertes dolosas durante un lapso de aproximadamente 14 horas.

En medio de aquella orgía mortal dos hechos llamaron la atención del gobierno federal y “calentaron” más el territorio veracruzano.

En Cardel, municipio de La Antigua, fue asesinado el coordinador de la Policía Federal en la entidad, Juan Camilo Castagné Velasco y un subalterno que comía a su lado en el restaurant “La bamba”.

Durante el mismo lapso en la colonia Nueva Calzadas de Coatzacoalcos fue asesinada una familia entera, incluyendo al papá, la mamá y cuatro niños de 3, 4, 5 y 6 años de edad.

Como consecuencia cayeron dos jefes de plaza de la delincuencia organizada:

El viernes 30 de junio, en Puebla, resultó muerto Ricardo Arturo Pacheco Tello (a) “El quino” –a la sazón jefe del cártel Jalisco Nueva Generación en el norte de Veracruz- acusado de ordenar la muerte de Castagné Velasco y su acompañante.

Antes del enfrentamiento con fuerzas federales que costó la vida del “quino” habían sido detenido a los presuntos autores materiales de la doble muerte del mando de la PF.

Un día antes, en Tabasco, elementos de la SEIDO capturaron a Hernán Martínez Zavaleta (a) “El h”, jefe de los zetas en la plaza de Coatzacoalcos y el sur de Veracruz durante una década y presunto autor intelectual del asesinato de los 4 niños en el antiguo Puerto México.

Desde aquellos hechos la violencia –ya grave- se incrementó y ha continuado con la muerte de presuntos delincuentes alternada con víctimas civiles.

Las pugnas entre criminales organizados se cruzan con la historia de corrupción que padece parte de la estructura del poder oficial veracruzano.

El 8 de agosto fue detenida una presunta banda de 9 secuestradores en el “barrio alegre”, una vieja zona dedicada a la prostitución en Coatzacoalcos.

El jueves 24 de agosto fue liberado uno de sus integrantes: Zeferino Almendra Delgado (a) “El sicario”

A los pocos minutos de haber dejado el penal Duport Ostion “El sicario” fue acribillado a bordo de un taxi cuyo chofer también fue asesinado.

Circula en internet un video donde Almendra Delgado confiesa ser secuestrador y ejecutor al tiempo de ofrecer detalles sobre un crimen cuya víctima fue encontrada en una zona de aguas negras de Coatzacoalcos por no poder pagar su rescate.

El viernes 25 de agosto empezaron a ser liberados otros miembros de la presunta “banda de secuestradores”.

El Poder Judicial no da pormenores sobre la libertad casi inmediata de los presuntos delincuentes.

¿La fiscalía no aportó pruebas suficientes?

¿El juez fue amenazado?

¿Hubo dinero de por medio?

A Zeferino Almendra “El sicario” se le vincula con la estructura criminal del “h”.

El día que lo mataron junto con el taxista que le daría servicio fueron ejecutados dos hombres más en Coatzacoalcos.

Dos días antes, el martes 22 fue acribillado el reportero Cándido Ríos Vázquez “Pabuche” en Hueyapan de Ocampo.

Para la Secretaría de Gobernación -que lo protegía al menos en el papel- la muerte del periodista fue un daño colateral lo que significa que los asesinos iban por una de las otras dos víctimas de aquella tarde fatal (Roberto Campa Cipriam dixit).

Agosto está cerrando lleno de sangre en Veracruz .se reportan nueve asesinatos dolosos entre el viernes 25 y el sábado 26, al momento de escribir estas líneas- aunque las autoridades no lo reconozcan y señalen a los periodistas de opacar sus logros por razones de dinero…

Afirmación que Miguel Angel Yunes Linares está obligado, por ley y por ética, a demostrar.

En resumen, los veracruzanos vivimos en medio de:

  • Un gobierno que no da los resultados ofertados
  • La continuidad de una guerra entre cárteles que se reorganizan a partir de la muerte o captura de sus cabezas visibles
  • La descomposición política que implica la complicidad de miembros de la clase política, grupos de poder e integrantes de las fuerzas de seguridad con la delincuencia ¿Ya desmembraron la estructura llena de cáncer que heredó Arturo Bermúdez Zurita, el Secretario de Seguridad Pública durante el duartismo, dentro de la propia SSP?
  • El dolor por la desaparición de más de 3 mil 600 personas, según reconocimiento oficial de la fiscalía estatal.
  • El desempleo, la falta de inversión estatal, la escasa y mal aplicada inversión federal, el miedo ante la violencia que se ha apoderado de nuestras ciudades, poblaciones, calles, escuelas, espacios públicos.
  • En suma: las muestras de Estado fallido que aparecen día con día y son soslayadas por la clase del poder que –vía los partidos políticos- se prepara para el asalto a los recursos públicos elección tras elección…
  • Como bucaneros de tierra adentro ahogada sin tregua por un mar sanguinolento.

viernes, 25 de agosto de 2017

Expediente 2017: Tres reporteros asesinados en la era de Yunes

19 de marzo, 2017. El periodista Ricardo Monlui Cabrera es asesinado en Yanga, frente a su esposa y su hijo.

9 de julio, 2017. El camarógrafo hondureño, Edwin Rivera Paz, refugiado en Acayucan, esperando asilo filmaba un documental sobre los migrantes en Veracruz, asesinado en la vía pública por sicarios trepados en una motocicleta.

22 de agosto, 2017. El reportero y activista social, Cándido Ríos Vázquez, es asesinado afuera de un Oxxo en Juan Díaz Covarrubias. Estaba cobijado en las medidas cautelares de la secretaría de Gobernación. Era corresponsal del “Diario de Acayucan” y tenía un periódico, “La voz de Hueyapan”.

Tres trabajadores de la información asesinados en el llamado “gobierno del cambio”. El primer gobierno panista en la historia local, luego de 85 años de hegemonía priista.

El sexenio más aciago para los medios en Veracruz fue el anterior. El duartazgo. 19 diaristas asesinados. Veracruz, declarado “el peor rincón del mundo para el gremio reporteril”.

En el primer año de Javier Duarte, 2011, cuatro reporteros fueron asesinados (Noel López Olguín, de Acayucan, y Miguel Ángel López Velasco, Misael López Solana y Yolanda Ordaz de la Cruz, de Notiver en el puerto jarocho.

Uno más, Gabriel Fonseca, de Acayucan, desaparecido.

En casi nueve meses de Miguel Ángel Yunes Linares, van tres diaristas ejecutados.

Nadie, claro, hoy, puede levantar el dedo flamígero diciendo que la yunicidad estaría (y perdón por la temeridad) involucrada.

Ninguna duda existe que los carteles y cartelitos, los políticos y policías aldeanos, estarían “meciendo la cuna”, entre otras cositas, para que Veracruz siga como un río de sangre, un valle de la muerte, mostrando todos los días el puño y el músculo al gobierno de Veracruz.

Pero al mismo tiempo, si tres reporteros han sido asesinados en 8 meses y 26 días de la yunicidad, entonces, y entre más tiempo transcurra sin detener a los culpables, los malandros más se crecerán al castigo.

Basta recordar la historia anterior: con Javier Duarte mataron al primero y al segundo y al tercero y al cuarto y nada pasó. Nunca, jamás, nadie fue detenido. Un día, el número de la muerte (diecinueve reporteros y fotógrafos ejecutados) significaba el peor infierno del mundo.

Claro, a Duarte y los suyos (Arturo Bermúdez Zurita, Felipe Amadeo Flores Espinoza y Luis Ángel Bravo Contreras) siempre les valió.

 

LOS PEORES AGRAVIOS

 

Caso Ricardo Monluí: asesinado por un tirador solitario.

Caso Edwin Rivera: dos sicarios lo ejecutaron en la vía pública.

Caso Cándido Ríos Vázquez: dos pistoleros lo asesinaron frente a un Oxxo. Cuatro balazos.

Veracruz, igual que en el Medio Oeste de las películas norteamericanas. Sicarios a sueldo. Sicarios al servicio de. Pistoleros profesionales… que tenían claro y nítido el objetivo siniestro y sórdido.

Ricardo Monluí, ligado siempre a los líderes del campo cañero. Incluso, fue jefe de prensa de uno de ellos…, en una región donde este año han asesinado a cuatro dirigentes.

Edwin Rivera, amigo y compañero de trabajo de un reportero asesinado en Honduras. Huyó del pueblo. Se refugió en Acayucan. Ahí, la muerte lo alcanzó.

Cándido Ríos, amenazado de muerte por un ex presidente municipal. Quizá más que por el periodismo que ejercía (era corresponsal y voceador, que vendía trescientos ejemplares diarios), por su activismo social abanderando causas sociales “de los pobres entre los pobres”, enfrentado a la autoridad local.

Vaya paradoja: la zona sur de Veracruz, de Acayucan para adelante, con epicentro en Coatzacoalcos, la región más peligrosa y más riesgosa y más siniestra del territorio jarocho.

Claro, compartiendo honores con Córdoba, donde el obispo Eduardo Patiño Leal ha presidido marchas en la ciudad acompañado de feligreses rogando a Dios y al dios terrenal parar, frenar, detener, disminuir la masacre.

Otra paradoja: el periódico “El Liberal”, con sus filiales, entre ellos, el “Diario de Acayucan” y el “Diario de Cardel”, con más cruces de reporteros.

Entre ellos, Gregorio Jiménez de la Cruz (5 de febrero, 2014) y Cándido Ríos Vázquez (22 de agosto, 2017).

Además, Gabriel Fonseca, desaparecido el 17 de septiembre de 2011. Y Sergio Landa Rosado, desaparecido el 23 de enero de 2013, y quienes seis y cuatro años después sin una noticia sobre sus vidas, sabrá el Dios de cada quien… el destino de cada uno.

 

NEPOTISMO, LO ÚNICO PRIORITARIO

 

Javier Duarte y los suyos se fueron y dejaron pendiente la justicia para los familiares de los diecinueve colegas asesinados, más tres desaparecidos.

En algunos casos, les resultó fácil “lavarse las manos” felices de que la Procuraduría General de la República, PGR, atrajera el caso, y en donde igual que la emboscada y asesinato del dueño del periódico “La Opinión” de Poza Rica, Raúl Gibb Guerrero (8 de abril, 2005), nunca, jamás, se ocuparon del caso… por más y más, ajá, que Yunes Linares se lo quitara a Fidel Herrera Beltrán para que lo llevara la PGR de Vicente Fox Quesada.

Casi nueve meses después, la Fiscalía azul jamás se ha ocupado de aquellos diecinueve crímenes, pues para ella el único pendiente es seguir encarcelando al mayor número de duartistas…como tampoco le ocupan ni preocupan los desaparecidos y secuestrados y asesinados y sepultados en fosas clandestinas cuya causa abandera el Solecito.

Y menos lo hará con los tres reporteros asesinados en el bienio que corre.

Lo peor, el mismo desdén del duartazgo ahora en la yunicidad. “¿Cuál prisa, dijo el Fiscal imberbe, Eduardo Coronel Gamboa al Solecito, si están desaparecidos?”.

Lo más siniestro es que luego de haberlo dicho tal cual (martes 30 de mayo, 2017), el muchachito sigue ahí, como si nada.

Por una sola razón: a la yunicidad le vale.

Más desaparecidos, más secuestrados, más ejecutados habrá, y nada pasará. El único objetivo es el proyecto político familiar.

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